Una derrota con sabor a empate en un buen partido del Atlético Teresiano en los Yébenes

Desde hace años, quizá para mi fortuna o quizá para la desgracia de algunas de las personas que me rodean, soy uno de esos llamados “freakys” del fútbol.

Y digo esto con la convicción de no ser uno de esos recién llegados a las plataformas digitales, que se han visto tres veces el Liverpool – Manchester United de esta semana en Movistar y que opinan con el tono de voz muy alto al respecto de los errores tácticos de Jurgen Klopp o de Zidane cuando no alinea a Vinicius.

El gusano nació en las Escuelillas, en el desaparecido colegio “José Antonio”, allí entre aquellos árboles que servían como porterías; continuó con Gregorio Sobrino “Goyo” ya integrado en un equipo más o menos serio y sin esconder mis gafas debajo de montones de arena. Daniel Tapiador “Dani” para los amigos, fue mi siguiente entrenador, y después le siguieron muchos otros, entre los que recuerdo a Miguel Givica, Crispín, Ramón 20 Panes Padre, Tomás Balmaseda, Óscar César Luis Leguizamón, el añorado Teodoro Angelina y ya cuando estaba a punto de decidir que no haría más el rídículo en un campo, Francisco Tapiador “el Soso” que tristemente también se fue de entre nosotros hace unos años. Todos ellos fueron y son grandes amantes del fútbol y para ellos vaya mi más sincero aprecio.

Decía , que el gusano por el fútbol creció y creció dentro de mí durante esos años en los que creo que no demostré muchas cosas brillantes como futbolista, por no decir ninguna.

Pero el bicho, a pesar de que no conseguí ser buen pelotero, se quedó a vivir dentro de mí y me ha servido para pocas cosas, aunque si que puedo asegurar que me sirve para tener el olfato suficiente cuando se trata de un buen partido de fútbol como el de ayer. Uno de esos que hacen que el gusanillo siga vivo y latente a pesar del paso del tiempo.

Se disputaba en el pueblo toledano de los Yébenes un encuentro de los llamados “grandes” de Grupo II de Primera Ordinaria Autonómica.

El Teresiano llegaba como líder, pero con el respeto lógico de un club que sabe que el rival tan sólo ha perdido un partido en liga y sobre todo que había ganado sus cinco últimas confrontaciones.

No sé si hoy en día, pero en aquellos días inciertos de mi juventud, habría vendido mi alma al diablo por calzarme unas botas Munich y disputar este partido. A todos los amantes del balompié les habría encantado.

Estamos en febrero del 2021, y ayer el partido era a puerta cerrada y no había público aunque el partido fue transmitido a través del Facebook del Teresiano para deleite de todos nuestros seguidores.

Álvaro Huertas confió en muchos de los titulares de las últimas jornadas y dispuso en el campo la siguiente alineación:

López, Givica, Ferrer, Jesús David, Koki, Tate, Oscar Garrido, Beto, Fran, Pesca y Pollo.

Un once muy serio y con mucha ilusión que se presentaba en los Yébenes dispuesto a asaltar una de las canchas, que a priori serán más inaccesibles y difíciles de conquistar de toda la liga.

El partido comenzaba con dos variantes a tener en cuenta:  una, el ligero desnivel que tiene el campo de los Yébenes, obligando a los equipos a pensar que mitad del campo desean en el sorteo para atacar al final y otra, el enorme viento que dificultó la practica del fútbol durante el partido.

Desde el minuto cero se pudo ver claramente que el partido no iba a ser fácil, puesto que el equipo toledano, estableció en el campo un sólido conglomerado basado en un 4-4-2 que lograba poner en muchas dificultades a nuestro equipo, trazando muy buenas diagonales en el pase y buscando siempre la anticipación en todas las jugadas.

Parecía que tenían un imán. Por alguna extraña razón, o quizá por la falta de concentración al principio de los nuestros, se llevaban todos los rechaces y eso les dio el dominio inicial.

Así fue hasta el minuto 8. Llegó el 1-0. Un gol de su capitán, Roberto, que junto a Carlos López y a Hiago César fueron los mejores de su equipo.

Fueron momentos duros para el Teresiano, que se veía desarbolado en casi todas las acciones y que pudo sufrir la señalización de un claro penalti de nuestro portero a David.

Pero cuando todo parecía indicar que iba a ser un partido de mucho sufrimiento para los nuestros. Apareció el de siempre. Pesca recogió un balón en el vértice el área rival y tras un perfecto regate que dejó al defensa rival buscando el balón (de hecho aún continúa buscándolo) dirigió un descomunal obús, casi sin ángulo que se coló por las telarañas de la escuadra local. Un golazo. Otro mas…

Es una bendición contar en nuestro equipo contar con Pesca, ayer fue un incordio constante. Pero eso también lo saben los rivales y tras la consecución del gol y tras una serie de brillantes paredes con Fran y con Pollo, decidieron algo tan viejo como la práctica del fútbol: Si deterioran la eficacia del rival, merman, evidentemente el ataque de los nuestros.

Una dura entrada y una sucesión de patadas por abajo dejaron tocado a Pesca durante todo el partido, y ya no consiguió ser el mismo, aunque por justicia y aunque suene redundante, otra vez fue el mejor del partido.

El 1-1 lo había cambiado todo y nuestro Teresiano se desenvolvía cada vez con mayor soltura. Es como si después de haber marcado, alguien de la directiva hubiese bajado al despacho de los Yébenes y hubiese soltado las credenciales que nos autorizan a ser uno de los equipos que peleará por el ascenso. Estamos muy seguros de ello.

Oscar y Beto, que empezó más flojo que de costumbre pero que se fue creciendo durante el partido, comenzaron a dominar el centro del campo y la sensación que al principio daban los toledanos de ser un equipo muy difícil comenzó a atenuarse. En algunas facetas del encuentro, incluso, dominábamos el juego.

Pollo, que ayer no estuvo tan acertado como el día anterior, trabajó incansablemente y Fran y Tate por las bandas intentaban doblegar con sus arrancadas a los rivales y al tremendo aire a favor de los primeros 45 minutos.

Así se llegó hasta el descanso, con empate en el marcador y con la sensación de que se podía sacar algo positivo en un partido, de poder a poder,  de dos buenísimos conjuntos que podrían estar jugando, tranquilamente en una categoría superior.

El segundo tiempo comenzó como el primero, con un gol en el minuto 6 de Alberto (2-1) que nos obligaba de nuevo a remar contra corriente. Tenemos que decir, porque todo no va a ser positivo, que en ciertos momentos del partido y sobre todo en bastantes a balón parado, encontramos a nuestro equipo un tanto despistado. Son detalles que se deben pulir y que estamos seguros que se subsanarán, pero esos despistes nos costaron ayer dos goles y si queremos optar cotas mayores debemos trabajar en ello.

En la defensa de ayer, destacó Ferrer que volvía al equipo y como siempre el buen hacer de los otros tres, Givica, Koki y Jesús David, aunque reiteramos que todo el equipo en general debería fijar, como objetivo a corto plazo, tener mayor concentración en las faltas a balón parado.

El partido continúo y poco a poco, tal y como sucedió en la primera parte, el Teresiano volvió a dominar. Habían entrado Raúl Menor, Jesusito y Manza. El equipo mejoró en mordida y la lucha cuerpo a cuerpo, con Raúl corriendo y recuperando como siempre, Jesusito aportando mucha calidad, sobre todo en un centro que creo mucho peligro y con un Manza, más combativo que de costumbre que salió al campo en busca de un hueco y que recibió los aplausos de compañeros, equipo técnico y directivos.

En el minuto 72, en pleno dominio del Teresiano, Givica realizó un buen centro que Pesca remató perfectamente al fondo de las mallas 2-2. El segundo del fuentero que parece tocado por una varita mágica.

El resultado era justo y parecía que se iba a llegar hasta el final con ese marcador que retrataba perfectamente lo que sucedió en el terreno de juego. Dos equipos con gran potencial que peleaban por los primeros puestos en la clasificación liguera.

Pero la fortuna no estaba con el equipo malagonero y a falta de ocho minutos en el minuto 82, Hiago César Da Silva marcaba tras una buena jugada de Los Yébenes con un buen pase hacia atrás que remataba el delantero brasileño de los toledanos (3-2).

No había mucho tiempo para la remontada pero el orgullo de los franjimarrones les llevó a generar a falta de un minuto, la gran oportunidad que habría podido darnos el empate. Otra vez Pesca en un gran remate que el portero de los Yébenes desbarató, borrando con una bonita parada cualquier opción de gol. Una lástima.

El gusanillo del fútbol se había saciado y la impresión de directivos y jugadores es que igual que se perdió se podía haber ganado. Fue simplemente eso. Un partido de fútbol, de los de siempre, de esos en los que los dos equipos se entregan y buscan sus objetivos.

El presidente y el entrenador del equipo de los Yébenes nos comentan que el Teresiano es el mejor equipo que, hasta el momento, ha visitado sus instalaciones. Nos vamos con una sensación agridulce por el buen partido y por el resultado. A nuestro juicio un empate hubiese relatado a la perfección lo que sucedió en el campo…pero sabemos de sobra, que esto no va a ser fácil.

No vimos la sensación de tristeza en ningún jugador, quizá un poco de rabia por haber dejado escapar un punto. Sus ojos delataban que estaban deseando que llegase el próximo partido. Será el comienzo de la segunda vuelta y para entonces, los nuestros estarán preparados para seguir sumando. ¡Vamos!