Empate justo ante el Manzanares en una tarde un tanto apática del Teresiano Juvenil (1-1)
Tengo que reconocer que me siento un tanto preocupado con el devenir de nuestros juveniles en las dos últimas jornadas. Y es que tras la primera parte disputada por los nuestros ayer frente al Manzanares, a mí, personalmente, me surgieron algunas dudas de las que estoy seguro que saldré muy pronto y también estoy seguro que serán pasajeras y se irán por donde han venido. O sea, un bache de esos que se tiene durante la temporada y que más pronto que tarde quedará solucionado.
Y es que tanto ayer como en Madridejos el equipo no jugó a casi nada y ese gol tempranero del Manzanares sirvió como lastre a todo el planteamiento previo por parte de Nico y Fer.
Jorge Santos, Mayoral, Marco, Iván, Samuel, Ormeño, Diego Sobrino, Jorgito, Tomás Ruiz, Rubén Blázquez y Rubén Camargo salieron de inicio.
No había pasado ni un minuto cuando encajamos el primer gol, merced a un saque de esquina del Manzanares que remató con el pecho Jesús del Río, en un claro fallo de marcaje que denostaba la poca tensión con la que salió el equipo malagonero. 0-1
La tarde se torcía y la única buena noticia es que quedaban casi los 90 minutos para enderezarla, algo que no sucedió porque el fútbol atractivo, rápido y de buenas combinaciones que suele realizar este equipo brilló por su ausencia.
Casi todo el poder ofensivo del Teresiano se basó en individualidades, con Tomás Ruiz y Diego Sobrino que quisieron coger la manija, sobre todo en la segunda parte y en pases largos buscando las espaldas de los contrarios, con Javichu como protagonista y que no tuvieron ningún efecto.
Pero antes los espectadores que acudieron al Félix Barrero tuvieron que tragarse una soporífera primera parte en la que el Manzanares, a punto, estuvo de marcar un segundo gol, en otro córner que remató Roberto Gómez y que paró Jorge, quedando el balón muerto otra vez en las botas de Jesús del Río que lanzó alto el balón cuando lo más fácil era empujarlo dentro.
Fue la última oportunidad clara del Manzanares en el partido y seguían quedando más de 80 minutos de partido, pero en días como el de ayer, en los que no sale casi nada, era difícil remontar.
El Manzanares se mostró muy ordenado, sobre todo en defensa y a pesar de las contribuciones en ataque de Tomás, que cogió la batuta del partido desde el minuto uno y que lo intentó hasta que le faltaron las fuerzas, fue literalmente casi imposible.
Porque nada nos salía, porque el equipo ha cambiado muchísimo y echa en falta a Nacho, que en las últimas semanas entrena y juega con el equipo senior, porque parece que se nos han acabado las ideas y porque los equipos juveniles necesitan un acicate o una motivación para continuar haciendo ese fútbol excelso al que nos tenían acostumbrados.
Lo intentó Rubén Blázquez en la primera parte, con alguna conducción marca de la casa. Lo intentó Jorgito, al que debemos pedirle un poquito más porque tiene mucho fútbol en sus botas. Lo intentó Diego Sobrino, pero no tuvo su mejor tarde…y así era francamente difícil.
De la primera parte nos quedamos con algo muy positivo y fue la vuelta a Iván a la dinámica de equipo. Iván es una pieza muy importante que nos dará mucha fuerza en defensa y llegada en ataque por el perfil derecho.
SEGUNDO TIEMPO
Cuando se te cae un teléfono al agua, intentas recuperarlo rápidamente metiéndolo en un frasco con arroz, con la esperanza de que el arroz seque el agua del aparato, pero solemos cometer el error de intentar encenderlo demasiado pronto, provocando cortocircuitos en los deteriorados móviles.
Y es que el descalabro en la primera parte había sido total y el equipo había naufragado cual teléfono de última generación en las aguas del Manzanares…El remedio en forma de arroz, fue meter a Javichu y Diego Balmaseda y hemos de contar que surgió efecto inmediato, pero las prisas por encender el juego del Teresiano, una vez que se consiguió lo más difícil fueron, de nuevo, un lastre para nuestros juveniles.
Todo parecía funcionar mejor, y en una buena combinación el balón le llegó a Jorge por la banda derecha. Su posterior centro fue exquisito y la definición de Ormeño, rematando con la cabeza y picando el balón para que el portero tuviese la máxima dificultad posible, espectacular. Golazo de Ormeño en el minuto 47 y todo un partido por delante para intentar llevarnos los tres puntos. 1-1
Pero tan sólo fue un espejismo en el desierto y tras el empate volvió la falta de actitud, el desorden, el querer hacer las cosas por nuestra cuenta y también, porque sería injusto cargar todas las tintas sobre este grupo de chavales, la mala suerte y que probablemente no era nuestra tarde.
Es verdad que con la presencia de Diego Balmaseda y Javichu todo parecía funcionar mejor, pero el equipo adoleció de casi todo. Apenas ni un pase, ni una asociación en paredes, todo basado en pases largos y en la posible genialidad de Tomás que se mataba a conducir el balón, primero por la banda izquierda y luego por la derecha de nuestro ataque.
Nada.
Los jugadores del Manzanares fueron ganando enteros a medida que el partido avanzaba, sin apenas oportunidades para los malagoneros. Su defensa era más voraz. Digamos que se dieron cuenta que podían puntuar y que el lobo no era tan feroz como lo pintaban.
En una de las mejores oportunidades Tomás, tras una genialidad en el regate pasó el balón a Rubén Camargo, pero el disparo de este lo atajó sin problema alguno Álvaro Ruiz.
Así y poco a poco nuestras esperanzas se fueron desvaneciendo y ni a balón parado tuvimos suerte, tal y como había sucedido otras veces.
Samuel en un ataque de fiereza intentó conducir el balón desde abajo hasta arriba, con esa exuberancia física que derrocha cuando sube, pero al final llegó sin fuerzas al área rival
Quizá nos faltó tener un poco de fe en lo irracional, en la fantasía de poder asociarnos y porque no en tener “un poco más de sangre.”
Afro y Redondo fueron nuestras últimas bazas, pero tampoco sucedió nada. Parecíamos petrificados ante un rival, teóricamente, inferior que mostró buenas maneras y que en ningún momento dio ni una patada.
Y así terminó el partido sin apenas oportunidades creadas, con una sensación de desazón, de hartazgo y de querer que llegase el final.
Suponemos que sólo habrá sido un racha regular y este equipo volverá a ser un equipo que no tiene miedo al desplome, a recibir un gol, porque volverá a confiar en su calidad y en su talento y no se dejará llevar.
Es la única solución a los dos últimos partidos, Ser como siempre y dejar fluir lo que llevamos dentro, jugar a tumba abierta, sin temor alguno.
Solo necesitamos actitud y algunos pequeños ajustes y todo volverá a ser como antes. ¡Vamos Campeones!












