Malagón se suma a las celebraciones europeas que conmemoran el 9 de octubre como Día Europeo del Arte Rupestre

 Abrigo La Solana Roca I (Malagón). Vista general del yacimiento y detalle del panel pictórico y su análisis colorimétrico. ©Equipo Malagón Rock Art

9 de octubre, Día Europeo del Arte Rupestre

La celebración del Día Europeo del Arte Rupestre conmemora la carta que en 1902 el investigador francés Émile Cartailhac remitió a María Sanz de Sautuola admitiendo el error de la comunidad científica al no haber reconocido la autenticidad de las pinturas de Altamira que ella y su padre habían descubierto en 1878.

Con la celebración de este día, el Consejo de Europa y la Comisión Europea persiguen una serie de iniciativas de reconocimiento del más antiguo y extendido patrimonio cultural del viejo continente y reforzar la cooperación paneuropea entre todos los lugares que forman parte del Itinerario Cultural Caminos del Arte Rupestre Prehistórico.

Otros objetivos son los de promover la completa accesibilidad al primer arte europeo implementando prácticas para incluir a personas con discapacidades físicas y sensoriales, de acuerdo con los próximos temas de las Jornadas Europeas de Patrimonio de los años 2020 (Patrimonio y Educación) y 2021 (Patrimonio Inclusivo); incrementar la sensibilización hacia la preservación y las prácticas de turismo sostenible en relación con la fragilidad de este patrimonio y su entorno medioambiental; y promover las áreas rurales como destinos de Turismo Cultural.

Las Águilas Roca II (Malagón). Vista general del yacimiento y detalle del panel pictórico y su análisis colorimétrico. Equipo arqueológico. ©Equipo Malagón Rock Art

El arte rupestre de Malagón está siendo estudiado por un equipo de expertos

 Nuestro municipio atesora importantes manifestaciones de este frágil y antiquísimo patrimonio cultural parietal. En estas páginas ya hemos destacado hace unos meses como el Ayuntamiento de Malagón y la Viceconsejería de Cultura de Castilla-La Mancha cofinancian un proyecto para documentar este patrimonio pictórico, denominado: Trabajos arqueológicos de documentación integral, digitalización 3D e investigación arqueológica de la Pintura Rupestre Esquemática del término municipal de Malagón, bajo la dirección científica del equipo formado por la Dra. Laura María Gómez García, el Dr. Alfonso Caballero Klink, y los  Lcdos. Soledad Sánchez Chiquito, Francisco José López Fraile y Carmelo Fernández Calvo.

Aunque algunas manifestaciones rupestres en Malagón son conocidas desde hace décadas, no es hasta la redacción de la carta arqueológica del término municipal por los arqueólogos Carmelo Fernández Calvo, María del Carmen Arcos Domínguez y Manuel Molina Cañadas en el año 2005, cuando se produce el descubrimiento del primer conjunto de pinturas rupestres postpaleolíticas, de estilo esquemático, en la Sierra de Malagón. Dicha carta arqueológica fue financiada por la Asociación de Desarrollo Rural Montes Norte.

Los conjuntos parietales, según los estudios preliminares del equipo científico mencionado, se encuentran en distintos puntos de la Sierra de Malagón-La Fuenluenga, que está formada por unas pequeñas sierras que constituyen la alineación montañosa más meridional de los Montes de Toledo que se desarrollada en sentido este-oeste  al norte de la provincia de Ciudad Real. Responde a una topografía montañosa media, con relieves de base Hercínica y estructura de cuarcitas armoricanas.

El primer yacimiento se denomina La Solana Roca 1. Dicho conjunto pictórico se localiza en un amplio y extenso farallón cuarcítico ligeramente rehundido en su parte inferior, orientado al mediodía, por lo que las pinturas no cuentan con ningún tipo de protección natural, estando expuestas a todo tipo de inclemencias. El panel se sitúa en el lado izquierdo de la pared.

De la visita previa realizada por los expertos, y a falta de un estudio completo y en profundidad, se constata que los motivos responden a una composición vertical formada por una aglomeración de puntuaciones y pequeños trazos coronada por dos posibles antropomorfos, el de la derecha claramente masculino, que están a su vez rodeados por multitud de trazos y puntuaciones. En la parte inferior izquierda de este panel se perciben diversos trazos de pintura de tonalidad diferente a los anteriores, todavía sin identificar.

A menos de 100 metros en dirección oeste y en una cota inferior se localizó años más tarde por el arqueólogo Carmelo Fernández Calvo un segundo conjunto pictórico denominado La Solana Roca 2. Este pequeño conjunto se localiza en otro bloque pétreo más rugoso y menos propicio para contener pinturas, orientado igualmente al mediodía

De dicho estudio previo se desprende que la mayoría de las numerosas figuras responden a líneas o barras verticales y horizontales agrupadas en varias series.

Siguiendo en dirección oeste y a unos 7 kilómetros de distancia, los mencionados arqueólogos integrantes del proyecto, han localizado recientemente dos nuevos e interesantes conjuntos, debido al azar de unos excursionistas. La identificación con el nombre de la Sierra de Las Águilas a esta zona concreta de la sierra que aparece en el mapa de Iberpix del IGN, les ha llevado a denominarlos de la siguiente manera:

Las Águilas Roca 1. Dominando el Barranco de Peribáñez que responde a un camino natural que atraviesa la sierra en dirección norte-sur, se encuentra un gran afloramiento cuarcítico con enormes desprendimientos antiguos de grandes bloques de piedra. En las pequeñas superficies interiores que se formaron después de los desprendimientos se localizan de forma muy dispersa y sin aparente orden las representaciones pictóricas. Aunque la pared está igualmente orientada al sur, la original ubicación de las pinturas, entre las grietas de la roca, las protege de las inclemencias del tiempo y de los rayos directos del sol.

El equipo aventura que los motivos pictóricos responden en su mayoría a figuras cuadrangulares y rectangulares identificadas tradicionalmente en la bibliografía clásica como tectiformes, apreciándose con claridad la figura que podríamos definir como un escaleriforme.

Las Águilas Roca 2. Continuando en dirección oeste y a unos 500 metros de distancia del yacimiento anterior, prácticamente en la misma cota y orientado igualmente al sur, se localiza esta nueva estación pictórica.

La pared donde están las pinturas es muy irregular estando la cuarcita fragmentada y facetada, dando lugar a superficies de pequeño tamaño y de distintas orientaciones. Igualmente, los motivos se distribuyen a distintas alturas sin que haya aparentemente una composición preestablecida.

Las figuras, muy numerosas, responden en su mayoría a motivos ovoides y rectangulares dispuestas en sentido vertical con numerosas líneas verticales y horizontales en su interior (¿tectiformes, ídolos placas?), amén de antropomorfos de brazos en asa, siguiendo la nomenclatura clásica.

En la zona de la umbría se tiene constancia de un nuevo yacimiento pictórico, si bien todavía no ha sido visitado.

Como características comunes a estos cuatro yacimientos pictóricos, se puede  decir que están orientados al mediodía, que los motivos figurados están realizados con tintas rojas de diversas variedades cromáticas, y que se pintaron sobre superficies cuarcíticas verticales más o menos lisas.

Igualmente, y a modo de rápida síntesis, concluyen los arqueólogos, que los cuatro yacimientos descritos someramente se encuadran dentro del arte rupestre postpaleolítico de la Submeseta Sur, cuyo centro nuclear se sitúa en Sierra Morena. La importancia de estos hallazgos reside fundamentalmente en su localización, en los Montes de Toledo, a más de 100 kilómetros de la zona nuclear, por lo que el mapa de dispersión de la pintura rupestre esquemática en esta provincia se extiende hacia el norte y se pone en relación con los conjuntos ya conocidos de La Chorrera en el término municipal de Los Yébenes y La Zorrera en Mora, ambos en la provincia de Toledo, sin olvidar la enigmática estación de La Rendija en Herencia (Ciudad Real).

Del mismo modo, estos hallazgos vienen a confirmar una vez más que los vacíos geográficos responden más a una ausencia de prospección e investigación, que a una inexistente ocupación humana.