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Injusta derrota de un gran Malagón FSF ante el Puertollano

El sábado pasado estaba en el pabellón “Cecilio Alonso”, sentado en mi asiento, mientras contemplaba a unas jóvenes jugando al “fútbol sala” en la pista. Y entrecomillo lo de fútbol sala porque estas émulas de Ricardinho, con sus coletas para recogerse el pelo, jugaban a un deporte que siempre ha considerado al género masculino como ícono del mismo, de una manera magistral.

Con toda la seriedad que les permitía estar jugándose tres puntos fundamentales para ambos equipos, respetando códigos sagrados y fundamentales de este deporte, el respeto, el coraje, el valor y la lucha.

Me decía un espectador, que en este momento estaba trabajando y que había acudido al pabellón, por primera vez, pensando en encontrarse una pachanguilla digna de cualquier juego de niños en cualquier colegio, que estaba asombrado por la calidad en la estrategia de ambos equipos, por la presión y porque parecía estar viendo a dos equipos de chicos enfrentados en un duelo equilibrado de tú a tú.

Confieso que estuve muy tentado de irrumpir en su anticuada charla y pararle los pies, propiamente dicho, para aseverarle que desde hace tiempo que estas chicas nos tienen acostumbrados a presenciar partidos de alta calidad y muy a su pesar son MUJERES.

Nada mancilla más la masculinidad o el machismo explícito que un machista hablando de machismo. Por eso aprovechando la fecha del 8 de marzo en la que se celebra el Día Internacional de la Mujer, quiero ensalzar, una vez más a las chicas del Fútbol Sala Femenino de Malagón y decirle a todos los que piensan que el fútbol es un deporte de “hombres” que deberían acercarse al pabellón “Cecilio Alonso” cuando juegan nuestras chicas.

El fútbol sala es un deporte que tiene sus propias reglas y códigos. Un deporte en el que hay que hacerse respetar y que convierte a niñas en mujeres y a niños en hombres. Lo mejor del fútbol sala es que iguala a todos y a todas. Conozco a cincuentones que llevan jugando a esto toda la vida y que humillarían sin mayor esfuerzo a muchos de los equipos seniors de nuestra provincia.

El sábado vimos dos equipos claramente diferenciados:

El Puertollano, más experto en casi todo, más mecánico en la presión, con las ideas claras desde el inicio intentando amedrentar al Malagón FSF, valiéndose del respeto fundamentado en el partido de ida donde “las mineras” vapulearon a nuestro equipo.

Y el Malagón FSF, que se aferra a la vida en esta dura categoría de Plata del fútbol sala femenino español, con corazón, tesón y calidad y con una fe que se sustenta en el trabajo en equipo, en el saber estar y en haber perdido el respeto a los equipos, un respeto que debería haber sido despedido en los dos o tres primeros encuentros y ahora estaríamos situados en la mitad de la tabla.

No fue un partidazo, pero si fue un partido de los de verdad, en el que los dos equipos se tutearon y crearon ocasiones en ambas porterías. Gema y la portera visitante Marisol, fueron las destacadas en el Puertollano y todo el equipo, todo en general en el Malagón FSF.

Patri, que después de una lesión que la tuvo apartada durante casi un mes vuelve por sus fueros y tuvo minutos de templanza y saber estar, estuvo a punto de inaugurar el marcador finalizando la primera parte. Ana que es, definitivamente, el corazón de este equipo y que luchó hasta que su tobillo maltrecho la obligó a abandonar el terreno de juego, Cori que como siempre generó las mejores oportunidades, las Natalias , primero la portera, inconmensurable, atenta y muy ágil en los reflejos, Natalia López que generó ocasiones y que aguantó muy bien el balón, y  Natalia García “Natalieja” una gigante con una edad de niña, que peleó y se enfrentó a jugadoras mucho más experimentadas. Celia gobernó con autoridad su parcela ofreciendo gotas de calidad, de manera intermitente, Merce, que cada día va a más, aunque echamos de menos su enorme disparo desde fuera que quizá debería haber utilizado en alguna ocasión y Alicia que continúa ofreciéndonos salida del balón , aun cuando la presión es asfixiante como en el partido del pasado sábado.

El partido se lo llevaron las de Puertollano, de manera injusta, claro que si, y es que a seis minutos del final estrellamos un balón en el palo y en las jugadas siguientes se adelantaron las de la ciudad industrial, pero las ocasiones más claras durante el partido fueron del equipo dirigido por Javier Palop, Fermín Sánchez y Alberto Mendiola.

Nos falta gol, es evidente, pues creamos y creamos y no tenemos suerte de cara a la portería contraria, pero es digno resaltar que estas mujeres, si amigo MUJERES, siguen ilusionando a la afición en cada partido.

Las jugadoras de Puertollano llegaron a Malagón con un objetivo claro, volver a golear y asentarse con una buena posición en la tabla clasificatoria, pero en cambio se llevaron un buen susto en el cuerpo y una lección:

¡Jamás subestiméis a las guerreras de Malagón, porque puede que os enfrentéis a un grupo de MUJERES (así con mayúsculas) dispuestas a dejarse la piel en el partido!

Antes de la final del Mundial celebrado en México en 1986, el entrenador Argentino Carlos Alberto Bilardo les dijo a sus jugadores que se enfrentaban a Alemania:

“Hemos comprado para ustedes un traje y una sábana, un traje porque si ganamos hoy y somos campeones del mundo, lo luciréis por todos los sitios con la copa de campeones y una sábana porque si perdemos nos tendremos que ir a Arabia Saudi a vivir porque aquí en nuestra patria no podremos pasear sin que nos apedreen”

Nuestras chicas ya tienen comprado su traje, porque suceda lo que suceda son unas campeonas y los resultados y la tabla clasificatoria no van a empañar para nada la generosa temporada que están realizando. La sábana será para el verano, para descansar, merecidamente y poder mirar orgullosas los videos de un año que jamás desaparecerá de sus mentes.

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